Esta semana que no he encontrado el tiempo para escribir, al menos, he conseguido mantener el gozo de jugar. Durante la semana, los principales culpables han sido Henry Hatsworth y la Aventura del Rompecabezas y Retro Game Challenge, pero durante el fin de semana a los que les he dado más caña ha sido Left 4 Dead y Sam and Max, que tenía pendientes más de la mitad de la Primera Temporada. Una característica común a los cuatro títulos es que no intentan ser libros o películas, sino que se conforman con ser juegos (y bastante buenos).
De un tiempo a esta parte cada vez me convencen menos los intentos de hacer “juegos cinematográficos”. No me entendáis mal, no me parece mal “robarle” al cine o a la literatura algunos/muchos de sus recursos, pero hay que entender que no es lo mismo estar viendo una película durante dos horas, que jugando a un juego durante diez (aunque podríamos considerar Left 4 Dead cuatro películas de zombies de una hora y pico). Cualquier persona que ha intentado crear una aventura para un juego de rol de lápiz y papel conoce esa sensación gratificante de crear una historia y unos personajes pero, citando a Sid Meier, si el diseñador se lo pasa mejor que el jugador, has cometido un grave error.
Estoy convencido que el videojuego es un medio donde se pueden contar muchos tipos de historias, además de formas muy interesantes, basadas en la exploración, las misiones opcionales o el contenido de ambiente (las cintas del BioShock, los libros en un Elder Scrolls o las conversaciones en el coche del GTAIV). Pero esto ha quedado en un segundo plano y, a día de hoy, la opción mayoritaria consiste en hacer “el juego-película”.
El problema es que, por algún motivo, quizás porque son más jugones que cinéfilos o quizás por alguna diferencia de organización respecto a la cinematográfica o de la televisión, los desarrolladores de juegos no consiguen que sus juegos funcionen como películas. Es por esto que, al menos a mi, cuando un juego tiene ciertas pretensiones de trascendentalidad o de alardes de guión, me canta. Porque, además, la mayoría de veces no va más lejos que La Guerra de las Galaxias o Alien. La sensación es que esta peli ya la he visto.
Además, y de esto quiero escribir otro día, ¿que ha pasado con las “ideas originales”? No empezáis a estar un poco cansados de militares, marines espaciales y niños andróginos con problemas emocionales*?
*: A diferencia de Ramón a mi no me molestan los zombis, son la moda del año y ya esta.

El de los auriculares soy yo,