Justo ayer hablaba con Javier Romero de la capacidad de ingeniárselas de los informáticos de carrera, cuando veo este artículo en el blog de Joel Spolsky. Últimamente Joel estaba flojeando un poco y hablando de lo guay que es su compañía y lo “guay” que es el y lo “ultra-cool” que es estar con el en sus megaproyectos. No obstante, cuando añadí esta página al blogroll fue por sus magníficos artículos de opinión. Opinión que puede discutirse y que, en muchos casos, no comparto, pero que siempre es buena base para iniciar una discusión.
Lo que comenta Joel en el articulo es una evolución que parece ver el en los últimos graduados que entrevista. Parece ser que se esta tendiendo hacia el Java en el mundo universitario. Según el con Java no se puede distinguir entre buenos y malos programadores. La impresión es que con Java se les enseña a programar un tipo concreto de aplicaciones y que no los puedes sacar de ahí. Luego habla de su epoca de estudiante y como las cosas eran más difíciles con Scheme (cosa que no dudo).
La verdad es que mi opinión la resumiremos en ni tanto ni tan poco. Creo, como Joel, que es necesario para la correcta formación mental de un programador/informático aprender cosas como Scheme, la programación funcional y demás cosas raras que no usaras en la empresa en tu vida, a menos que trabajes en Google. Pero también, como le digo siempre a Javier, los tiempos han cambiado y quizás no es mala idea gastar un poco de tiempo, que personalmente sacaría del bajo nivel, en hablar de cosas como J2EE y demás arquitecturas mastodonticas dedicadas a los desarrollos empresariales.
Por ultimo, no se como sera alli en los States, pero en las universidades de por aquí seguimos teniendo nuestra dosis de todo lo que el echa en falta (aunque nosotros usabamos NJML). Porque casi todo lo que comenta que no saben los informáticos recién horneados lo he dado en la carrera y yo he acabado este año.

Un día, al salir de la universidad, me apeteció leerme este libro (acababa de acabar El Restaurante del Fin del Mundo). Así que pase por Gigamesh y me lo compre, aprovechando el económico precio de la edición del bolsillo. El libro esta ambientado, en gran parte, en una versión futura de China, dividida entre las ciudades de cada una de las tribus (o phyle) en que la gente ha ido dividiéndose. En este mundo, la nanotecnología es la ciencia que sustenta el modelo de vida de la humanidad, pudiendo crear cualquier cosa de La Toma, la materia prima del C.M.
Como soy español y quiero apoyar las tradiciones patrias publico esta reseña después de los regalos de Santa Claus y que os hayan engatusado para que compréis el nuevo Prince (que no esta nada mal), la enésima iteración del juego de fútbol/básquet/pelota vasca o el Age III. El juego al que he estado viciando esta semana es la última obra maestra de Peter Molyneux, que ya le tocaba después de sus últimos juegos, llenísimos de buenas ideas pero no del todo bien acabados.
Lo que convierte a The Movies en un juego esplendido es su acabado. El juego, como juego, funciona increíblemente bien. Ya comenté que a mi Molyneux me encanta, pero no sabia si acertaría con la formula. Además, el juego esta súper bien documentado y la evolución del cine como se plantea en el juego es muy cercana a como fue en la realidad.
Los gráficos están muy detallados y los personajes se ven bastante bien, además de tener un vestuario increíblemente amplio. Lo que me ha enamorado es el sonido. El bla bla bla de los personajes (estilo Los Sims) es una de las cosas mas criticadas, pero no se le puede pedir mas. Lo que esta genial (de lo mejor, técnicamente, del juego, en mi opinión) es la voz. Durante el juego ameniza la partida un comentarista de radio, Henry McDuff, que narra la historia del mundo de una forma bastante graciosa y que te hace esbozar más de una sonrisa. 
El de los auriculares soy yo,