El otro día cuando me acababa de meter en la cama se me ocurrió este post. Aunque he tenido que crear una nueva categoría para el, lo considero un tema que entra perfectamente dentro de la temática del blog, y mas ahora que tiene categoría, y de paso servirá para que me conozcáis un poco mas y para entretenerme un rato divagando.
Como muchos de los que os paséis por aquí sabréis yo juego a rol. A grandes rasgos una partida de rol consiste en que un grupo de individuos se reúnan en torno a una mesa y narren épicas historias de muerte y destrucción de golpes críticos y de graciosas pifias, de ambientación medieval fantástica o de ciencia ficción principalmente y reguladas por una variable cantidad de libros y dados. Realmente la esencia del rol no es tirar dados, interpretar (mal) un papel o cuadrar las estadísticas de un personaje como si fuera el balance de una empresa, sino quedar con los colegas y pasar un buen rato. Es una actividad social que prefiero a por ejemplo, ir al cine.
Debido a que soy un cinéfilo, no considero el cine como una actividad social a lo sumo voy de vez en cuando con algún amigo/a y luego vamos a tomar algo, pero ya es el ir por ahí la actividad social. El domingo pasado cuando acabamos la partida, mientras íbamos a casa estábamos hablando y nos dimos cuenta de cual es el motivo que aun sigamos en esta afición. Llevo jugando con este grupo de juego desde hace seis años. Conocí a uno de los miembros de este grupo en un canal del IRC y me dijo si quería jugar con ellos (yo en esos momentos no tenia grupo estable). Quizás os parezca extraña esta forma de contactar pero el rol no es una afición demasiado extendida y a medida que uno envejece cuesta mas encontrar gente dispuesta a pasarse una tarde a la semana sentado a una mesa. El caso es que desde hace seis años jugamos en la cocina de uno de los miembros del grupo y aunque del grupo que conocí solo quedamos tres: el que me introdujo, el dueño de la cocina y yo. Algunos se han visto obligados a dejarnos arrastrados por sus compañeras femeninas (no digo que novia y rol sean incompatibles) y otros simplemente han preferido dedicarse a otras aficiones mas nocturnas y hormonalmente apetecibles.
De todas formas, los nuevos miembros que también tienen cierta veteranía, lo que permite que tras una buena sesión, donde todos hayamos disfrutado salgamos bastante relajados. No solo por la sesión en si, y aquí es donde viene la tesis que llegamos, sino que durante ese tiempo habíamos vuelto casi a nuestros inicios, cuando no éramos adultos ni teníamos en la cabeza tantas preocupaciones sino que vivíamos al día. Es posible que sea cierto, es posible que sigamos jugando a rol porque nuestras presiones de vida adulta no han mermado del todo la imaginación e ilusión que teníamos cuando éramos niños o simplemente porque nos gusta y las alternativas para una tarde de domingo no son mas apetecibles.
Espero que, aunque no podamos quedar cada fin de semana, este grupo dure muchos años mas, porque ha sido testigo de muchos buenos ratos y muchos personajes divertidos.

El de los auriculares soy yo,
Hey FANa!!! Ciertamente, creo que hay más de “reunión” en el rol que de “juego”. Si se juega bien (y hace MUCHO que no juego “bien”) es estimulante el usar la imaginación e interactuar con tus compañeros (y con el Master) y lograr llevar a cabo épicas hazañas, pero lo mejor es hacer esa partida semanal, soltar el chistecito del día (que queda anotado para la posteridad en muchas ocasiones), quedar con los colegas para hacer el pardo… En fin, hacer “vida social”, como dicen algunos xD. No se si habrás leido Video Girl Ai de Culotsura: en cierto momento, la protagonista dice “yo no voy al cine con alguien a quien quiero conocer”. Ir al cine, a una discoteca, u otra actividad es divertida por el mero hecho de que lo es, pero no porque vayas con tal o cual será más divertido de lo que sería originalmente. En cambio, el rol es divertido precisamente porque lo juegas con quien juegas. Sería un petardazo (y teoricamente imposible) jugar solo a rol.